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  • Sílvia Pérez

AFRONTAR EL COVID-19




Bien es cierto que tú no puedes controlar cuántos días más de confinamiento quedan. Ni tampoco como afectará esto en el futuro. Ni cómo influirá en el trabajo y los ingresos.


Tampoco tienes el poder de controlar las emociones que se te despiertan con todo ello: no puedes erradicar sensaciones de ansiedad, preocupación o miedo que surgen de forma espontánea y que son perfectamente razonables dada la situación en la que nos encontramos.


Donde sí tienes alcance de crear influencia es en tu esfera personal y relacional, especialmente en el plano conductual. Dadas las circunstancias, te propongo dirigir tu potencial a esta parte que marca la diferencia:


🔸Enfócate en la actitud que pones y en qué haces con lo que sientes y piensas y regúlalo de forma constructiva para contribuir a tu bienestar y equilibrio.


🔸Encárgate de poner atención en cómo quieres hacer sentir a quien convive contigo para que tu poder real trascienda a una esfera más comunitaria. Para ello tienes que hacerte cargo de tu mundo interno, consciente que en estos momentos de crisis vamos a experimentar mareas emocionales diversas.


⚓ Cuando se desencadena una gran tormenta, los barcos en el puerto echan el ancla, porque si no lo hacen, se verán zarandeados y arrastrados por los elementos. Y por supuesto, echar el ancla no hace que la tormenta se marche (las anclas no pueden controlar el tiempo atmosférico), pero puede hacer que el barco se mantenga estable y a salvo en el puerto hasta que la tormenta pase a su debido tiempo.


De igual modo, cuando te dejas llevar por pensamientos y sentimientos dolorosos que sólo llevan a sumar malestar, ellos te pueden arrastrar a caminos que te impidan tomar una posición proactiva y funcional.


Así que si llegan momentos de dificultad y no quieres ser un títere que se deja llevar por el baile al que te invitan las circunstancias y tus propios patrones, ¡echa el ancla! y aplica la siguiente fórmula:

  • Reconoce tus pensamientos y sentimientos

  • Obsérvalos sin identificarte con ellos

  • Pon atención a tu cuerpo y a la respiración

  • Dirige tu foco a aquello en lo que tienes margen de acción e implícate en ello.


Con el piloto automático detenido es buen momento para observar tu mundo interno y reconocer qué sensaciones, pensamientos, emociones, recuerdos asociados y patones de conducta se están activando en tí. Cuanto más consciente eres de tus estados y patrones, más capaz eres de autoregularte.


Así que filtra aquellos que ves que están desajustados y que requieren de tu atención. Una vez identificados, aplica recursos para regularlos. Este punto exige un abordaje profundo individualizado en función de cada perfil y funcionamiento.


En su defecto, puedes aplicar tips genéricos que ofrecen técnicas corporales y/o de meditación que son útiles para no identificarse con las sensaciones, interrumpir la rumiación y los pensamientos obsesivos. Pero tienes que saber que para resolver (y no sólo disolver) las dificultades necesitarás un enfoque más complejo y matizado.


Un ejemplo de ejercicio sencillo podría ser :


🔸Conecta con tu cuerpo físico


  • Lentamente presiona fuerte con tus pies sobre el suelo.

  • Estira tu espalda y tu columna

  • Presiona las puntas de los dedos de ambas manos.

  • Estira los brazos o el cuello, encoge los hombros.

  • Pon atención a tu respiración sin alterar su ritmo natural

  • Toma consciencia de cómo se expande y se contrae tu caja torácica con cada respiración.

  • Nota cómo los pulmones se llenan de aire en cada inhalación y cómo se vacían con cada exhalación

  • Lleva la respiración a aquellas partes del cuerpo que observes tensionadas

  • Siente como cada vez tu cuerpo se relaja y te sientes más liviano.


🔸 Pon tu atención a la tarea que realizas


  • Mira a tu alrededor y reconoce cinco cosas que puedas ver.

  • Identifica tres cosas que puedas oír.

  • Toma conciencia de las olores que te llegan.

  • Haz uso de tu tacto para sentir las texturas de los materiales que tengas a tu alcance.

  • Lleva la atención a la actividad que realizas e implícate en ella poniendo todos tus sentidos en lo que haces.


¡Ojo! Este ejercicio es una estrategia que ayuda a no dejarte llevar por los estados emocionales pero no busca escapar de ellos ni distraer lo que sientes. Por eso es importante mantener la consciencia de tu mundo interno al mismo tiempo que aplicas los pasos.


Insisto en clarificar que estas estrategias pueden aliviarte momentáneamente pero son limitadas si buscas una regulación más a largo plazo. En ese caso te animo a que te pongas en contacto con algún profesional acreditado con quien hacer un trabajo de autoconocimiento y gestión del propio funcionamiento.





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