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  • Sílvia Pérez

SOMOS DISTINTOS A LO QUE FUIMOS







La vida está en constante movimiento y nosotros, por tanto, también. Esta aparente obviedad es algo que no siempre nos resulta fácil incorporar en nuestras relaciones con los otros.

¿Os ha pasado alguna vez que hubierais puesto la mano en el fuego en saber la respuesta en una determinada situación de una persona a la que conocéis muy bien (padres/pareja/amigos…) y a la hora de comprobarlo ha reaccionado de forma completamente diferente a lo esperado? Hay quien se resiste a cambiar la imagen que tiene de las cosas, quedándose con una foto fijada en el tiempo de lo que fue. Y con ese prisma sigue entendiendo la vida, las relaciones y/o su posición en el mundo de forma estática, manteniendo una férrea convicción de que "lo que fue, es lo que es y es lo que será."

Esto responde a la tendencia que a veces tenemos a aferrarnos a una imagen rígida y estática de lo que el otro es en función de cómo ha sido hasta ahora, como si el pasado siguiera marcando las directrices del presente y determinado, por ende, el futuro.


…Según fuiste, ahora también eres y mañana serás


Parece que nos empeñamos en guardar fidelidad a nuestro recuerdo, a nuestra concepción de las cosas. Pero la vida nos devuelve otra realidad: la vida está en constante movimiento y nosotros, por tanto, también.

Por una parte puede parecer hasta romántico mantenernos fieles a los conceptos que nos acompañan de siempre, pero en realidad este hecho nos deja inmóviles. Es recomendable empezar a valorar que nuestros esquemas mentales también tienen fecha de caducidad y si no los actualizamos día a día corremos el riesgo de permanecer estancados sin poder percibir esos pequeños cambios y perdiendo así la oportunidad de abrir nuevos horizontes, de contemplar las cosas con otra mirada.


Hoy en día el reciclaje está a la orden del día, ya sea en diseño de ropa, bisutería, en la constante actualización de las tecnologías, en la información y su permanente moldeaje con Internet, etc. Lo que antes daba sentido y utilidad a una cosa se modifica para construir una nueva versión de ello que ofrecerá una nueva utilidad. Pues apliquémoslo también en nuestra relación con los otros, incluso con nosotros mismos y el mundo. Cotidianamente hay cambios en la vida de cada individuo que genera modificaciones en su manera de relacionarse con el mundo y ello afecta inevitablemente al entorno, configurándose una poderosa influencia circular constante.


Si echas un vistazo atrás te darás cuenta de cómo han ido cambiando tus creencias, tus intereses, tus necesidades con el transcurrir de los años. Y lo mismo le pasa al resto de personas, en una u otra medida. Somos distintos a lo que fuimos y seremos distintos a lo que somos. Y eso es una suerte porque nos revela que podemos seguir moldeándonos en adelante de forma dinámica y evolutiva, siempre que uno quiera, claro.


Si estamos atentos podremos percibir esos cambios en nosotros, en el otro y en la relación que se establece entre ambos, actualizando saludablemente nuestra mirada hacia el mundo.


No somos lo que fuimos. Ni seremos lo que somos.


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