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  • Sílvia Pérez

CARTA A LA BUENA PAREJA



“Le preguntaron a un Maestro cuál era la diferencia entre la química y la alquimia en las relaciones de pareja y contestó estas hermosas y sabias palabras:

  • Las personas que buscan química son científicos del amor, es decir, están acostumbrados a la acción y a la reacción. Las personas que encuentran la alquimia son artistas del amor, crean constantemente nuevas formas de amar.

  • Los químicos aman por necesidad. Los alquimistas por elección.

  • La química muere con el tiempo, la alquimia nace a través del tiempo…

  • La química ama el envase. La alquimia disfruta del contenido.

  • La química sucede. La alquimia se construye.

  • Todos buscan química, solo algunos encuentran la alquimia.

  • La química atrae y distrae a machistas y a feministas. La alquimia integra el principio masculino y femenino, por eso se transforma en una relación de individuos libres y con alas propias, y no en una atracción que está sujeta a los caprichos del ego.

En conclusión, dijo el Maestro mirando a sus alumnos:

La alquimia reúne lo que la química separa. La alquimia es el matrimonio real, la química el divorcio que vemos todos los días en la mayoría de las parejas.”

Aprovecho el post de hoy para compartir con vosotros una carta escrita a partir de un proceso terapéutico en relación a su vivencia respecto a la pareja. La persona que la ha escrito se ha inspirado en aquellos parámetros que entiende que parten de construir una buena pareja para ella. Gracias por la generosidad de estar dispuesta a compartirla de forma pública con los lectores del Blog.

Hola querido,

Probablemente todavía no te conozco y me estoy preparando para saberte identificar cuando llegues y apreciar lo que podemos ofrecernos uno al otro una vez tenga la oportunidad de adentrarnos en nuestros mundos propios.

Sabré que eres mi buena pareja al sentir que tu esencia me hace conmover de alguna manera, que me aportas aspectos nuevos estimulantes para mí, que compartimos una perspectiva de vida afín y sintonizamos en nuestra forma de relacionarnos y de proyectarnos.

Apasionados por vivir, abiertos al cambio, apostando por escenarios que nos saquen del confort para evolucionar sumando nuevos aprendizajes.

Una pareja que procuramos el bien, que nos nutrimos de amor empezando por nosotros mismos y haciéndolo extensivo a todo aquel que nos rodea.

Una pareja que no necesitamos del otro para estar bien pero que aún y así nos elegimos día a día para seguir cultivando la relación y crecer juntos.

Responsabilizados con el propio proyecto de vida, practicamos la autoconsciencia de lo que nos mueve y deja de movernos y gestionamos los estados emocionales mostrándonos auténticos y honestos con nosotros mismo y con quien tenemos delante, haciéndonos cargo sin reticiencia de lo que somos, sin tener que edulcorarlo.

Valientes, instalados en la verdad, sin que los miedos y los apegos nos paralicen.

Alentando siempre una buena comunicación entre ambos y dispuestos a acercar posiciones.

Con una identidad sólida y al mismo tiempo con un compromiso con aquellas actividades que emprendemos y con aquellas personas que elegimos.

Una pareja que frente a los obstáculos nos reconstruímos de forma proactiva.

Que trascendemos más allá de los mitos del amor romántico pero que cuidamos de la relación cultivando el interés mutuo, con propuestas que reoxigenan cuando la rutina se impone.

Dispuestos a reirnos de nosotros mismos y divertirnos juntos como niños, sin vergüenzas, abiertos a la espontaneidad del momento.

Siendo la sorpresa un elemento que está en nuestro día a día, pudiendo enfrascarnos en nuevos proyectos sin que los cambios que puedan venir nos asusten.

Un compañero de vida con el que apoyarnos en nuestros caminos aún sabiendo que no somos imprescindibles el uno para el otro.

Alguien con quien construir una família conservando la importancia de seguir siendo una buena pareja además de ser padres.

Con almas colaboradoras, sumando juntos nuestras destrezas y haciendo prevalecer la individualidad de cada cual a pesar de las diferencias.

Que apreciamos la belleza de la vida, nos estremecemos con los escenarios que nos regala la naturaleza y nos conmueven los diferentes seres que la habitan.

Que reconocemos las limitaciones de uno y otro y las acojemos con amabilidad aunque siempre estemos dispuestos a promover la mejora si está a nuestro alcance.

Que vivamos el amor de forma evolutiva, sin perdernos en las formas y ahondando en el contenido.

Un amor entendido como una forma de alimentarse el uno del otro, que no se trata de ningún resultado sinó que parte de un proceso que se configura de forma continuada en el tiempo.

Que hagamos de la pasión un encuentro que se da más allá de las sábanas, más allá de dos cuerpos, de la imagen y de impulsos terrenales. Que esa pasión que a veces será más visceral y otras más serena esté presente pasen los años que pasen, ya sea entre las sábanas, con una buena conversación, con el impacto de una mirada, con la sensibilidad de una caricia.

Un amor en el que enfrascarnos con ilusión, con confianza; Que resulta fácil y estimulante. Que nos permite estar en constante evolución.


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